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Tenía semanas enteras sin poder
conseguir alimento, por fin en una parada de autobús
encontré una cáscara de naranja, yo no se si estaba
dura, agria o insabora lo único que se es que
encontré algo que comer, cuando de pronto al estar
entretenida con mi pedazo de comida, otros dirían
pedazo de basura, para los que tenemos tanto tiempo
sin comer es comida, hasta que encontré comida,
diríamos con gusto, pero bien, estaba comiendo
cuando de pronto, ¡zaz!, alguien me cargo con una
mano, obvio me asuste muchísimo y por tal di un
grito espantoso y las personas que esperaban el
camión voltearon como diciendo que pasa, al ver que
era yo la que gritaba, se volvieron a voltear
esperando su autobús, púes si, que importancia me
iban a dar si tan solo soy una insignificante
perrita, cruza de maltesita de tamaño toy en un peso
de 2 tristes kilos, a y además invadida
completamente de sarna y por si fuera poco mi piel
sangrando, y cuando estaba comiendo mi cascarita de
naranja ni se percataron de mi presencia, que les
iba a importar si mis gritos obedecían a alguna
agresión que más les daba, como nadie se me acerca o
me dan algo de comer, sino todo lo contrario me
ahuyentan a piedras o me lastiman, porque les doy
asco y se asustan por que creen que los voy a
contagiar, pues lógico me defendí y mordí la mano
que me cargo, que extraño esa mano no me soltó a
pesar de la buena mordida que le di. |
Era la mano de una mujer que me llevó
a una clínica veterinaria y pidió que me curaran, al
día siguiente me fue a ver con una amiga, mi actitud
era de agresión, estaba muy sacada de onda no sabía
de que se trataba todo eso, a pesar de la inmensa
hambre que tenía no había querido probar nada y no
me dejaba curar, observé lágrimas en los ojos de su
amiga que le decía, pobre animalito porque no lo
pones a descansar, este perrito esta sufriendo
mucho, porque torturarlo más, ella le contesto con
mucha confianza, la sarna se cura no es ningún mal
incurable, solo es cuestión de hacer curaciones
diarias y mucha paciencia, no encuentro la razón de
porque quitarle la oportunidad de vivir bien, meditó
dos minutos y les dijo en la veterinaria, me llevo a
la perrita, yo la voy a curar y atender, llegamos a
su casa y diario me lavaba mi piel y me ponía una
crema, que mitigaba mucho el ardor y dolor que
tenía, que paciencia me tuvo, confieso que durante
una semana grite y la intente morder varias veces y
ella firme y dispuesta a curarme y devolverme la
confianza.
Después de un mes cuando ella sintió que ya no había
peligro me junto con la banda, así le llama a todos
sus perritos, ¡wow, que simpáticos chicos todos se
llevan de maravilla y me aceptaron muy bien y yo
encantada!, mi piel completamente sana, ya peso tres
kilos y medio, pues ya como diario y no le doy asco
a nadie.
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Gracias, a todas las personas que
confían en la recuperación de los perritos de la
calle y no toman suya la decisión de que nosotros no
sigamos más en este mundo.
y la amiga que lloro cuando sangraba mi piel por la
sarna, posiblemente me adopte, ya que dijo ser la
más fiel testigo de cómo sufrí.
Yo sé que no es nada
agradable contar estas historias, sin embargo me
permito hacerlo por la importancia de recalcar que
no adquieran algún perro si no están seguros que
lo van a poder tener toda su vida, busquen una y mil
alternativas antes de abandonarlos en la calle y por
favor
no compren perros, mejor adopten,
denle la oportunidad de tener un hogar a tantos
animalitos abandonados que hay.
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